Es fácil ser o comportarse como la mayoría, pero en nuestro medio tratar de ser diferente, es una osadía. Nos hemos aferrado al refrán: al lugar que fueres, has lo que vieres. Pero esto no siempre es aplicable, ni mucho menos recomendable. Se puede aprender de los demás, lo mejor de ellos y desechar lo peor. Eso permite, guardar un equilibrio entre lo que hay que hacer según lo que se ve y lo que hay que desechar para solo imitar lo mejor y más productivo de quienes nos rodean.
Tengo un cuadro con el titulo: ¡Atrévete a ser diferente!, con la imagen de 20 frutas (manzanas) de las cuales 19 son de color verde y 1 de color rojo, siempre lo llevo conmigo a mis espacios de trabajo y mucho me ha servido como tema de reflexión con amigos y compañeros, para interpretar su significado.
Su mensaje es sencillo y profundo; atrévete a diferenciarte entre los demás. Una fruta roja sobresale entre 19 frutas verdes, pero hubo alguien que me dijo que lo que veía en él, era que una fruta (la roja) podía dañar –podrir dijo- a las demás (las verdes). Bueno, esa fue su interpretación, la cual respeto pero que yo no comparto y espero que no sea por muchos compartida. Se puede dar esa situación, pero nunca un mensaje propone que atreverse a ser diferente siendo lo peor.
Volviendo a lo positivo del mensaje, se que todos podemos marcar la diferencia en grupos sociales, educativos o de trabajo si ponemos empeño de dar lo mejor de nosotros mismos y si superamos las expectativas que los demás tienen sobre nosotros. Es más fácil intentar o atreverse a ser diferente –el más colaborador, el más disciplinado, el menos problemático, el más sobresaliente (positivamente hablando), el más útil, el nunca cizañero, el más servicial (no servil), el más comprensivo, entre otras tantas buenas conductas y/o cualidades- que intentar ser o ser el todo lo opuesto a lo propuesto anteriormente.
No siempre este ejercicio multiplica amigos o compañeros, pero siempre nos hace famosos, porque entre otros nos abre espacios en sus pláticas porque rompemos las conductas y comportamientos tradicionales. Al principio, al tratar de ser diferentes, se nos puede crear animadversión, pero con el tiempo se nos puede premiar con la aceptación de nuestro atrevimiento, si logramos ser ejemplos o por lo menos con el solo hecho de que nos digan que hemos mejorado para con nosotros mismos. ■
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