Si aceptamos que tributar es una obligación, también aceptamos que la publicidad es necesaria para conocer cuando y en que se invierten nuestros impuestos. Cada mes o trimestre debemos ser informados sobre las obras que se ejecutan, sus costos, los lugares, los beneficiarios y los sectores sociales favorecidos. Pero la publicidad casi siempre se paga y en nuestros días es más costosa que antes porque se recurre a contratar espacios en los medios televisivos o en los escritos y no como antes, y como en los pueblos, con los famosos “bandos”, cuando empleados municipales, a pie y a viva voz, en cada esquina sonaban un tambor para llamar la atención de los ciudadanos -quienes se asomaban a las puertas o ventas- y daban lectura a las disposiciones u ordenanzas municipales.
La idea no es hacer comparaciones -desechar lo moderno y dar la impresión de vivir en el pasado- sino reflexionar sobre tres aspectos: el propósito de la publicidad, lo efectivo que puede ser el medio utilizado, y las asignaciones que para ella se destinan. Para empezar, lo que se espera en la publicidad, es observar o leer sobre las obras y no las imágenes de personajes a quienes se les magnifican sus cualidades y su desempeño. Condiciones que deben tener y cumplir porque por eso fueron electos y para eso se les paga, y lo menos que se espera es que cumplan su trabajo con responsabilidad, seriedad, honradez y disciplina.
En cuanto a los medios utilizados para la publicidad –televisión y periódicos- se sabe que por ellos no siempre se llega a quienes se debe de llegar, porque no todos los hogares tienen televisor o dinero para comprar a diario un diario y si hay un segmento de los ciudadanos que tienen televisor, muchos de ellos prefieren sintonizar canales extranjeros por la moda de la televisión por Cable. Sobre las asignaciones, debemos pensar que si bien es necesario publicar lo que se hace, se debe regular el uso de los recursos a invertir, y no asignar partidas muy altas o exageradas para pagar publicidad. No tiene sentido de ahorro el contratar espacios, programas u horarios con cobertura nacional si lo que se debe publicar solo es de carácter local -que le puede interesar lo que se hace en un pueblo a alguien que no vive en el- y no tiene transparencia, el financiar o patrocinar eventos o actividades de empresas privadas o particulares con fondos municipales.
Finalmente, no es necesario hacer publicidad todos los días y a cada rato, ni correcto que el contenido no sea el esperado y que el personaje sea el mismo. Quisiéramos ver las otras caras –Regidores y Jefes de Departamentos- que igualmente están cumpliendo con la misión de servir en sus cargos públicos y que solo se les muestra cuando algo sale mal. Las decisiones son corporativas y los meritos no son de una sola persona. ■