jueves, 18 de octubre de 2012

TODOS A VOTAR


En Honduras estamos en plena propaganda política, misma que en las últimas décadas no ha cambiado mucho, ni en estilo ni en caras, principalmente las de los candidatos a diputados muchos que no envejecen según las fotos de sus afiches o porque no es desgastante estar en el Congreso. Por allí si hay unos nuevos candidatos, pero son solo eso “nuevos”, sin una trayectoria social relevante conocida y en ocasiones ni muy prestigiosa que se diga.

Nuevamente se observa el interés particular de muchos políticos por añejarse en ese oficio y principalmente perpetuarse en lo que dicen ser, “representantes del pueblo”, cosa que es muy discutible porque muchos políticos creen que el camino a seguir en esa su tarea la logran con dádivas y regalías, más que con crear oportunidades y espacios que le genere a la población ingresos por su  propio esfuerzo y trabajo.

Las propuestas serias no existen, ni mucho menos se expresan en documentos que puedan ser conocidos por los votantes. Las promesas sobran, y a veces son desde increíbles  hasta imposibles porque solo plantean lo que pretenden o idealizan cumplir si son electos, pero que no  explican el “como” las cumplirán, como se financiaran si son obras, como las adquirirán si son materiales o equipos, y sobre todo en donde y a quienes las entregaran porque no precisan con exactitud al sector social, el área o la región a beneficiar.

Lo anterior no es nuevo pero si preocupante, porque los votantes no conocemos el plan que cada político se propuso para con sus seguidores o “representados” y nuevamente hay que votar, sin haber visto resultados halagadores en el desempeño de los que quieren repetir, ni conocer la trayectoria moral, ética o social de los que por primera vez se postulan.

Para proponer y elegir a un candidato a la Presidencia de la República, primero hay que ver quienes le rodean como cercanos colaboradores en su periodo de campaña, en segundo lugar quienes son los Diputados que van por su partido político, y en un tercer lugar estar personalmente seguros si votaremos por un amigo, un conocido, un famoso, un intachable ciudadano, por un partido político o por un sistema de gobierno. Ya que así y  solo así, sabremos si aceptamos lo que decida la mayoría o si tenemos la altura y valor de quejarnos, arrepentirnos o a criticar a las autoridades que próximamente nos gobernaran.

En política no debe caber el refrán “vale más viejo conocido que nuevo por conocer”, porque es posible que los nuevos políticos, si son bien seleccionados, resulten ser mejores si su moral y capacidad es equilibrada y sostenible en un ámbito contaminador como lo puede ser el de las bancadas o los puestos gubernamentales que podría ocupar.

Todos como ciudadanos responsables, en al aventurada tarea de escoger a nuestra autoridades gubernamentales, no tenemos otra salida que incitar a los hondureños habilitados para ejercer el sufragio, que no dejen de hacerlo, principalmente a los que por desinterés no votan y creen que con ello muestran su rebeldía o inconformismo contra los políticos. Actitud, más que errónea porque con el abstencionismo, muy creciente en las últimas elecciones, lo que se ha hecho y se seguiría haciendo, es dejar en pocos y en los mismos las decisiones que no siempre muchos deseamos o necesitamos.

RECLAMANDO RESPETO A LA CONSTITUCION


¿Porque será que solo cuando individual o colectivamente nos vemos afectados por medidas o acciones tomadas por el Gobierno es que sacamos a relucir la importancia y validez que tiene la Constitución de la República? ¿Por qué será que solo cuando queremos que se nos respeten los derechos, algunos no regulados por la Constitución y la Leyes Generales, es que demandamos que el Gobierno respete lo que manda la Constitución de la Republica?

En Honduras ha sido un práctica frecuente que los hondureños, incluidos algunos extranjeros, no respetemos lo que manda nuestra Carta Magna, unos porque la desconocen o porque solo conocen lo que dice sobre derechos y no sobre obligaciones; y otros que la conocen muy bien, pero que les importa poco el respeto de sus disposiciones o que por intereses particulares la violan por simple capricho o por oportunismo si están en el poder.

Es lamentable escuchar de parte de grupos elites y privilegiados, reclamos para que el Gobierno se rija irrestrictamente por los derechos que la Constitución y las Leyes vigentes mandan, olvidando o desconociendo que también es el Gobierno el responsable de velar por que los ciudadanos cumplan con los deberes que igualmente dicta la Constitución.

El reclamo por el respeto a las conquistas alcanzadas –la mayoría fomentadas por algunos políticos- por diversos grupos privilegiados es un derecho a respetar, pero la forma y los actos que se ejecutan por el reclamo es lo que la ciudadanía cuestiona a la parte que exige mantener sus derechos, aunque estos violen el principio de no constituir clases o gremios privilegiados.

El respeto a la Leyes terrenales y porque no, a las celestiales también, es lo que permite que exista armonía en la convivencia ciudadana, lo contrario crea descontento y temor en vivir en un país sin autoridad y respeto mutuo entre gobernantes y gobernados. Por eso cuando se promulguen leyes, o convengan contratos o estatutos para grupos o sectores sociales debe prevalecer el respeto a los mandatos de la Constitución de la República entre las partes que negocian y no solo pensar en intereses, beneficios o “conquistas” particulares que dividen a la población en clases de las cuales, unas viven y se sirven de los recursos del estado en desproporción y desventaja contra otras.

La actitud de respeto a la Constitución de la Republica y a las Leyes vigentes, o seguir los caminos correctos para reformarla si lo consideramos necesario la mayoría, nos pondrá en un plano civilizado y sin ventajas de clases elitistas o de gremios profesionales contra los ciudadanos que no pudieron –o que se les niega- educarse o capacitarse para tener mejores oportunidades o roles en la sociedad.

Ya es suficiente la demagogia y la polarización de nuestros ciudadanos con eso de que muchos viviendo como ricos y si haber pasado pobreza dicen ser representantes de los pobres, o esos que dicen que el pueblo necesita educación, salud y seguridad y son los principales obstáculos para que eso se le dé al pueblo.

ACTITUD DEPORTIVA


Por fin vimos en nuestros seleccionados de futbol, lo que todo hondureño debe mostrar en una tarea que el Gobierno le ha asignado. El futbol visto como una actividad deportiva es un buen entretenimiento de quien lo practica como un pasatiempo, o como una distracción cuando se es un  simple espectador. Pero, cuando se trata de una tarea encomendada en representación de un pueblo con financiamiento de recursos de un Estado es un servicio que se le presta a la patria que debe ser cumplido con la mejor actitud y respeto posible.

Se ganó en el último y decisivo partido de ésta primer fase clasificatoria rumbo a Brasil 2014, y éste nos dejó lecciones que hay que resaltar. En lo deportivo que los jugadores mostraron un coraje no visto anteriormente, se superaron las expectativas y se logró lo deseado aunque no previsto. Se rescataron y descubrieron jugadores que si piensan en la selección y la representación a ellos encomendada. Se confirmó que falta trabajar el comportamiento y conducta de los futbolistas nacionales que solo se meten la camisa en la calzoneta para entrar en la cancha y al solo entrar se la sacan, y pero aún, que cuando anotan se la quitan con irrespeto a la camisa nacional, a la afición y a los árbitros, y terminan enseñando lo desnutrido que están y la falta de una actitud deportiva respetuosa.

En lo financiero, sin conocer el reporte real de los ingresos, vimos que la asistencia de público fue alta y que no es por falta de dinero que la gente no va a los estadios del país, sino que solo es hasta que estamos hasta el cuello que tratamos de ser solidarios creyendo en la potencialidad o inspiración de los jugadores, o buscando ser masoquistas y con ese pretexto disfrutar una derrota y arreciar con los seleccionados, entrenador y directivos si se hubiese perdido.

En los social se alcanzó ver la convergencia de intereses de una parte de los hondureños unidos por una consigna “todos con la selección”, pero se marcó un hecho que debe hacernos recapacitar, no a todos los hondureños les gusta el futbol, no todos los hondureños ven los partidos y no a todos los hondureños –solo a los aprovechados- les sirvió el cambio del día feriado. Con éste cambio se dejó a un lado el verdadero propósito del feriado y de hecho sería mejor anular ese u otros feriados o días festivos que no se respetan y se mueven por antojos comerciales (cual turismo interno).

A los que son aficionados les da oportunidad el seguir disfrutando o sufriendo por la selección, a los políticos no se les fue de la mano de seguir metiendo el futbol en la política y la política en el futbol en un tiempo de efervescente campaña para las elecciones internas y las generales. A los comerciantes les permite seguir fomentando el consumismo con esos de las ofertas alusivas al momento deportivo que se vive, y finalmente a los que creemos que la “la entrega y el compromiso” mostrado por nuestro jugadores contra la selección de futbol de Canadá debemos imitarla todos y cada uno de los demás hondureños en las tareas y roles que desempeñamos en los espacios de servicio que hemos logrado en la sociedad.