Por fin vimos en nuestros seleccionados de
futbol, lo que todo hondureño debe mostrar en una tarea que el Gobierno le ha
asignado. El futbol visto como una actividad deportiva es un buen
entretenimiento de quien lo practica como un pasatiempo, o como una distracción
cuando se es un simple espectador. Pero,
cuando se trata de una tarea encomendada en representación de un pueblo con
financiamiento de recursos de un Estado es un servicio que se le presta a la
patria que debe ser cumplido con la mejor actitud y respeto posible.
Se ganó en el último y decisivo partido de ésta
primer fase clasificatoria rumbo a Brasil 2014, y éste nos dejó lecciones que
hay que resaltar. En lo deportivo que los jugadores mostraron un coraje no
visto anteriormente, se superaron las expectativas y se logró lo deseado aunque
no previsto. Se rescataron y descubrieron jugadores que si piensan en la
selección y la representación a ellos encomendada. Se confirmó que falta
trabajar el comportamiento y conducta de los futbolistas nacionales que solo se
meten la camisa en la calzoneta para entrar en la cancha y al solo entrar se la
sacan, y pero aún, que cuando anotan se la quitan con irrespeto a la camisa
nacional, a la afición y a los árbitros, y terminan enseñando lo desnutrido que
están y la falta de una actitud deportiva respetuosa.
En lo financiero, sin conocer el reporte real
de los ingresos, vimos que la asistencia de público fue alta y que no es por
falta de dinero que la gente no va a los estadios del país, sino que solo es hasta
que estamos hasta el cuello que tratamos de ser solidarios creyendo en la
potencialidad o inspiración de los jugadores, o buscando ser masoquistas y con
ese pretexto disfrutar una derrota y arreciar con los seleccionados, entrenador
y directivos si se hubiese perdido.
En los social se alcanzó ver la convergencia de
intereses de una parte de los hondureños unidos por una consigna “todos con la
selección”, pero se marcó un hecho que debe hacernos recapacitar, no a todos
los hondureños les gusta el futbol, no todos los hondureños ven los partidos
y no a todos los hondureños –solo a los aprovechados- les sirvió el cambio del
día feriado. Con éste cambio se dejó a un lado el verdadero propósito del
feriado y de hecho sería mejor anular ese u otros feriados o días festivos que
no se respetan y se mueven por antojos comerciales (cual turismo interno).
A los que son aficionados les da oportunidad el seguir disfrutando o sufriendo por la selección, a los políticos no se les fue de la mano de seguir metiendo el futbol en la política y la política en el futbol en un tiempo de efervescente campaña para las elecciones internas y las generales. A los comerciantes les permite seguir fomentando el consumismo con esos de las ofertas alusivas al momento deportivo que se vive, y finalmente a los que creemos que la “la entrega y el compromiso” mostrado por nuestro jugadores contra la selección de futbol de Canadá debemos imitarla todos y cada uno de los demás hondureños en las tareas y roles que desempeñamos en los espacios de servicio que hemos logrado en la sociedad.
No hay comentarios:
Publicar un comentario