Quienes deben representar al pueblo en términos de la colectividad nacional, son y deben ser únicamente aquellos ciudadanos que fueron elegidos para ocupar cargos de elección popular y no cualquier grupo de personas que agremiadas para defender intereses de pequeños grupos, abanderen sus luchas diciendo que sus reclamos son a favor del pueblo.
Cuando ciertos grupos organizados –gremios de profesionales o empleados sindicalizados- se toman la atribución de reclamar en nombre del pueblo por cuanta medida o disposición sobre ajuste o modernización que el gobierno intenta efectuar, descubrimos que muchos de estos (que dicen hablar y pelear por el pueblo) no siempre están debidamente informados o autorizados, a veces no son moralmente confiables o no son creíbles porque con sus argumentos no convencen que estén defendiendo los intereses de la mayoría ciudadana, sino los suyos como gremio u organización, y que con ello, más bien acorralan al gobierno para que les cumpla o les dé respuesta a los compromisos o a las peticiones de sus estatutos o de sus contratos colectivos, y que por lógica en una situación de estas el gobierno se ve obligado a cumplir, pero tomando medidas que si afectan a las mayorías, los que no están incluidos en esas organizaciones.
No siempre las medidas de reclamo, de los que quieren hablar en nombre del pueblo, son correctas ni tienen la aprobación de la ciudadanía en su totalidad. Públicamente se ha podido observar el malestar de muchos ciudadanos por los efectos inmediatos que les ocasionan las presiones -ejemplo las tomas de carreteras- como son las pérdidas de tiempo y dinero, algo que ellos no podrán recuperar porque no están protegidos por los estatutos o contratos colectivos de los manifestantes, quienes no pierden su día, su salario, ni sus productos.
Quienes hablan por el pueblo -la llamada sociedad civíl o el bloque popular- no presentan caras nuevas en las manifestaciones (será por eso que los discursos no se actualizan) y han llegado a usurpar el rol que deben cumplir los verdaderos representantes del pueblo, los ciudadanos que fueron electos en las urnas y que por ello son los representantes oficiales de nuestra ciudadanía.
Pero, parece que a estos -los Diputados- no les molesta que les quiten sus obligaciones y que a la mayoría del pueblo no le interesa que eso suceda. Estas actitudes son reprochables, exijamos cuentas a los que elegimos, que ellos expliquen al pueblo del porque se deciden o porque son necesarias algunas medidas. Si ellos las deciden, que ellos las defiendan y que no lleguen algunos a lavarse las manos. No se les pide una oposición irracional, pero quienes piden los votos para representar al pueblo deben asumir sus obligaciones, porque un pueblo debidamente informado, es un aliado extraordinario en la búsqueda del desarrollo. ■