sábado, 2 de abril de 2011

DOS PROBLEMAS EN LA UNAH

A los padres de familia, que tenemos como única opción de estudios superiores para nuestros hijos a la UNAH, nos preocupan los problemas de organización y funcionamiento que anualmente allí se presentan. Son muchos los problemas, pero sobresalen dos: los desordenes en los días de matrícula, y la confusión de  los alumnos por cuestiones de registros.
En el primer caso, los desordenes en las matriculas empiezan afectándonos a los padres de los estudiantes -por los desvelos y trasnochadas al efectuar o estar pendientes del traslado y permanencia nocturna de nuestros hijos e hijas en la Universidad- y a los mismos alumnos, por la serenada y los efectos nocivos en su salud por la misma trasnochada. Y finalizan, cuando a llegar la hora de matrícula, en las ventanillas se apretujan, se crean pleitos y se detecta que en las ventanillas los empleados matriculan alternamente a un estudiante de la fila y a otro que no esta presente (tienen sus documentos a mano) sin saber bajo que condición o privilegio.
El caso de la confusión es cuando; unos no logran cupos, a otros no les aparecen materias cursadas, a otros los programas les han cambiado, y otros que ven avanzando o titulándose a personas –compañeros o desconocidos en su facultad- que les han pasado y que no pueden saber si estos realmente estudiaron todas las materias que estaban obligados a cursar. Así, la misma población estudiantil hace comentarios sobre el hecho de alumnos que se gradúan en tiempos record o increíble y que algunos matriculan más de las clases que normalmente se puedan cursar, y que pasan de un año a otro en menos de lo que canta un gallo. Algunos buscan y encuentran facilidades o espacios para  lograr esos avances que solo los prodigiosos lograrían en un ambiente normal y de alto control del cumplimiento de los programas de estudio.
Los estudiantes, entre ellos, conocen sus capacidades y debilidades, y a veces hasta conocen y se hacen los indiferentes a las triquiñuelas individuales o colectivas. Muchos conocen las deslealtades de sus colegas de carrera, pero no hacen ni dicen nada, ni mucho menos advierten que al final todo graduado será competencia y los que salen más rápido bajo situaciones dudosas también les disminuyen los pocos espacios para trabajar. Claro está, que al final y ya en la práctica -y si el empleo obtenido lo permite- se descubren aquellas debilidades de los colegas que no cumplieron con haber estudiado todas las materias de la carrera.
El mal funcionamiento y la desorganización en el control, registro y manejo de información permite esto y más, y me pregunto ¿No podrían los mismos alumnos –los de informática y administración- realizar como una tarea de graduación, los estudios e investigaciones de estos problemas y presentar sus alternativas de solución?. ■

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