jueves, 21 de enero de 2010

CAPACITACION PARA EL DESARROLLO

Si partimos del dicho “cultivar la mente para cultivar el campo” nos sobran razones para considerar que la capacitación de la población rural es una necesidad prioritaria. Con esa tarea por delante, las instituciones públicas y privadas –que disponen o gestionan fondos nacionales e internacionales para ayudar a los pobladores rurales- inician sus acciones de campo con numerosas y a veces maratónicas jornadas de capacitación, se llamen estas; cursos, talleres o seminarios. Estas jornadas, con el tiempo se convierten en metas cumplidas o en simples actividades que justifican el gasto de los recursos que se han adquirido.

El no disponer de una instancia, institución u organización, que registre cuantos y quienes han sido capacitados en el ámbito del desarrollo rural, sobre que se han capacitado y cuantas veces c/u ha sido beneficiado, no sabremos a ciencia cierta si nuestra población rural después de tantos años de inversión en este aspecto esta lista para cumplir con su deber de producir eficientemente y de cuidar los recursos naturales que tiene a su alcance para producir.

Sé de personas, grupos o comunidades que han sido saturados con capacitación. Líderes o directivos de grupos o comunidades que han sido altamente capacitados –pasan más en estos eventos, que en sus tierras- y de grupos o comunidades que han recibido capacitación de cuanta institución u organización se presente ante ellas (algunas veces entrando en competencia, o cuando otra se ha retirado y sin saber los motivos de su retiro).

Ideal sería que quienes trabajan capacitando reportasen –a una institución por elegir- los resultados de las jornadas y que se implementase el currículo campesino o el currículo del poblador rural, que recibe beneficio de los programas o proyectos de desarrollo rural.

Muchas personas que han sido capacitadas resultan ser muy útiles como enlaces con las comunidades y a veces mucho más aptas en el trabajo de campo que muchos técnicos o promotores del desarrollo rural. En ocasiones cuesta identificarlos porque al llegar los técnicos, principalmente si son caras nuevas para ellos, no se dan a conocer por esperar a ver qué nuevas oportunidades o promesas les llevan.

Si estuviesen registrados y se conociesen cuántos y quiénes son los más preparados y los que se han formado para ser lideres, es posible que los recursos destinados a capacitación –cuya mayor inversión se va en los gastos de los instructores- se invertirían en actividades o proyectos en los cuales los beneficiarios aplicarían los conocimientos adquiridos en las capacitaciones ya recibidas.

La capacitación debe ser un proceso sistemático que permita graduar o titular a un beneficiario y que esto lo garantice como un recurso humano apto para cumplir con los trabajos del campo o como un autentico facilitador en desarrollo rural.

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