jueves, 21 de enero de 2010

DOCUMENTOS DE PROYECTOS

La planificación no es una carrera sino un método técnico para la organización del trabajo, igualmente la formulación de proyectos es una forma técnica de presentar un conjunto de hipótesis que se espera cumplir para obtener uno o varios resultados. Un proyecto no es de ninguna manera; la vivienda, la letrina, el corral, el pozo o el sistema de riego instalado o construido, tampoco el cultivo agrícola o la explotación agropecuaria establecida, en fin ningún resultado de cualquier trabajo realizado para atender o resolver una necesidad o problema, sea este individual o colectivo.

Un proyecto, es un documento que contiene toda la información –general y específica- que indica, entre otros datos; los antecedentes, la justificación y las acciones que organizadamente se emprenderán para promover cambios futuros. Si alguien ejecuta trabajos para lograr un resultado como los expuestos en el párrafo anterior y no dispone de un documento que le oriente sobre el tiempo a necesitar (un cronograma), las actividades a ejecutar (plan), los recursos financieros requeridos (presupuesto), ni mucho menos de una lista de objetivos, indicadores y supuestos (un marco lógico) lo que realiza son actividades o trabajos no proyectados. Se rige a lo que le salga por no tener un mecanismo de control y seguimiento que le permita evaluar objetivamente los avances y/o resultados de su actividad social o productiva.

Al no tener un documento de referencia para comparar periódicamente lo programado con lo ejecutado, no se puede asegurar que los recursos invertidos –físicos o financieros- se hayan optimizado, y que los resultados obtenidos hayan sido los mejores. En muchos casos, al evaluar resultados de trabajos no proyectados, se ha comprobado que el esfuerzo o los costos no siempre guardan una relación positiva con el resultado; a veces no se valoran o se sobre-o-sub valúan los recursos, se subsidian algunas actividades, o no se reportan los costos reales.

Lo anterior puede ser cuestión de enfoque, pero lo cierto es que si no se escribe (documenta) lo que se emprende, lo que se tienen son ideas y aunque estas –sin escribirlas- se pongan en práctica, se corre el riesgo de que aquel que las tenga no esté presente al momento de evaluar los resultados o que éste no se responsabilice por haberse aventurado a invertir sin un marco de trabajo orientador.

Si las actividades las realizan inversionistas particulares con recursos propios y no las documentan, no hay que preocuparse porque cada quien puede trabajar según su criterio. Pero, si estas las realizan ciudadanos, individual o colectivamente, con fondos del Gobierno (subsidios o préstamos) o con fondos de la cooperación internacional, preocupémonos porque el no “documentar los proyectos” facilita incumplir compromisos y dificulta encontrar errores o culpables.

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