El convenir o aceptar un trabajo para desempeñarse como técnico en el Desarrollo Rural es algo mas que lograr una oportunidad para sentirse privilegiado en este medio en el cual las oportunidades de empleo son escasas y muy poco atractivas, es un compromiso patriótico para llevar a otros menos afortunados, los conocimientos y las actitudes que todo hondureño debe asumir en la búsqueda de mejorar individualmente, y de contribuir a la mejoría del bienestar colectivo y a la bonanza económica del país.
Con las funciones y/o responsabilidades asignadas, mas las tareas especificas por cumplir iniciamos a cumplir un rol que nos obliga a ser altamente productivos y responsables. Es cuando debemos organizarnos; planificar nuestras acciones, documentarnos sobre el entorno de nuestro trabajo, identificar a nuestra población meta, y prepararnos para llevar a los beneficiarios o clientela nuestros servicios técnicos o profesionales.
Si no consideramos todos y cada uno de los aspectos educativos, culturales, políticos, religiosos o aquellos de otra índole que los identifica o diferencia de otros grupos o comunidades, podemos cometer crasos errores, que en la marcha o al final de nuestra intervención afectaran el cumplimiento de las metas y objetivos previstos en los programas del Gobierno o de la organización que representamos.
Respetando ciertas costumbres y proponiendo superar otras negativas podemos ganar confianza y respeto, y esto nos ayuda a ser verdaderos impulsores de adecuadas y oportunas inversiones. Pero recordemos que nuestro principal rol es contribuir a que los recursos y los esfuerzos locales como nacionales, sean utilizados eficientemente, y que para ello debemos ser exigentes con nosotros mismos y con los beneficiarios en cuanto cumplir cada uno su rol o papel. Nosotros debemos sentirnos y hacernos sentir cono excelentes asesores y no asumir un rol simple no dinámico en el cumplimiento de nuestras metas.
Se dice que muchos técnicos se han quedado con la cinta vieja de atender y hasta hacerles a los beneficiarios sus obras o tareas (claro así cumplen las metas de su institución o su proyecto) pero eso no debería ser, eso es dar el pescado y no enseñar a pescar, es proceder mas con el corazón que con la mente. El mejor técnico para un proceso de desarrollo es aquel que enseña y del cual los beneficiarios aprenden ha hacer muchas cosas y no aquel que se las hace.
Cuando hemos tenido experiencias anteriores y analizamos cuantas personas, grupos o comunidades continuaron forjando su futuro por si solas cuando nos retiramos, o cuantos de estos grupos o comunidades se estancaron después de nuestra partida, nos podremos aproximar a saber si fuimos buenos asesores para ellos o buenos cumplidores de metas para nuestros empleadores.■
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