Poseer conocimientos especiales en ciertas artes o ciencias nos hace diferentes en el medio social, pero la forma de utilizar esas diferencias -en ciertos ambientes- puede crear problemas. En el ambiento político se insiste en diferenciar a los políticos de los técnicos, y con ello se busca justificarle al pueblo, el porqué no se le cumplen las promesas de campaña.
Los políticos dicen que no pueden cumplirle a sus seguidores -no al pueblo en general- con los empleos ofrecidos y los técnicos dicen que no pueden agilizar las obras o los servicios propuestos en los planes de gobierno por el tiempo que les quita la atención o la presión de los políticos.
Para cumplirle al pueblo con las promesas o con las tareas, que sin ser promesas, son obligaciones de los empleados del Gobierno en cualquier poder del Estado, no se necesita hacer esa diferenciación del trabajo. No es justo que algunos burócratas quieran hacerle sentir al pueblo que no pueden darle respuesta a sus peticiones por culpa de otros. Eso hace daño al pueblo y no le ayuda a conocer cuales son las atribuciones entre los distintos poderes del Estado y las verdaderas responsabilidades entre los distintos cargos que se alcanzan con llevar un partido al poder.
Creo que si alguien promete algo que no esta a su alcance cumplir, anda errando, engañando y haciéndole gastar a sus seguidores tiempo y recursos. Y que los políticos tradicionalistas deben reconocer que a tiempos modernos “modernas políticas”, que están perdiendo los espacios que les daba autoridad para legar su poder y su influencia, y sobre todo comprender que esos espacios serán aprovechados por los llamados técnicos, porque ellos han visto que para ser alguien importante –máxime si no han tenido quien les herede poder e influencia- no solo basta con ser un profesional, sino también agregar a su hoja de vida una reconocida –aunque no autentica- actividad política.
Si los políticos conocen el arte de gobernar el Estado y los técnicos tienen los conocimientos especiales de una ciencia o un arte que sirve para gobernar, la administración del Estado les necesita, tanto a unos como a otros, pero trabajando de forma complementaria y sin sectarismos.
Recordemos que las acciones del gobierno deben estar en manos de verdaderos hondureños que deben y están comprometidos con el pueblo. En manos de quienes se sienten obligados a responderle patrióticamente a la sociedad -a toda la sociedad hondureña, no solo a quienes salen en la páginas sociales de los diarios- ante los desafíos de crear una nueva y desarrollada nación.
Basta de excusas y de cuestionamientos de doble vía porque el pueblo quiere respuestas y no justificaciones, quiere acción y ya dejar de ir de un lado a otro, de donde los uno hacia donde los otros. ■
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