martes, 26 de enero de 2010

A LA MUJER SIN DISTINGUIR

Mi saludo y respeto a las mujeres del y en el país en todos sus días de existencia. Esto lo digo por el día de hoy -no por el pasado 25/01/10- y por los todos días venideros que cada una tiene por delante. En esta ocasión no me sumo a quienes social, comercial o publicitariamente las recuerdan los 25 de enero de cada año, porque al haber seleccionado una fecha única y específica para agasajarles, se han quedado cortos en reconocer que en ellas diariamente encontramos: La esencia de nuestras vidas, el apoyo a nuestras faenas, la habilidad para mantener el hogar unido, la dedicación para atender la familia, las pericias para usar nuestros escasos ingresos, el esfuerzo para comprendernos, la fortaleza para superar crisis y la lealtad en seguir creyendo que somos los elegidos para darnos su ternura y amor, seamos hijos, hermanos, esposos, novios o amigos.

En esa fecha quienes buscan comercializar bienes, servicios o productos nos recuerdan que tenemos muy cerca una mujer –sea en el trabajo, la casa, o en el centro de estudio- que hay que agasajar o felicitar cuando menos. Quienes buscan publicidad (generalmente una sociedad de damas –entiéndase, mujeres nobles o distinguidas- o una institución u organización publica) programan actos o eventos para dar reconocimiento a los meritos de una o a varias mujeres que han elegido como ejemplo local o nacional.

No conozco que se hayan efectuado propuestas de elegir por departamento o municipio a las mujeres más destacadas en las diferentes profesiones u oficios que ejercen o realizan nuestras queridas mujeres. No sé que exista la elección de la mujer campesina más destacada en las organizaciones de base o en las comunidades rurales. No creo que se haya identificado a la mujer que más hijos profesionales, artistas, deportistas, u obreros destacados ha procreado y ha puesto a la disposición del país.

Si sé de las damas que son elegidas como mujeres del año y para el año, en los grupos de nuestra sociedad y que son presentadas en diferentes espacios publicitarios, pero que no se incluyen en los informes o reportes oficiales de las instituciones del Gobierno que trascienden a la información internacional, algo que es necesario y que se debería promover en una revista especializada para resaltar a muestras valiosas mujeres o en una publicación semanal en algún diario que informe sobre la contribución de ellas al desarrollo de la nación.

Opino que a la mujer que hay que distinguir es aquella a la que yo admiro mucho, aquella que vive o lucha diariamente contra las adversidades, y esa es “la mujer campesina”, la que no tiene, el estudio, el ingreso, las facilidades, ni las oportunidades que otras tienen, y a la que yo quiero distinguir llamándoles “las damas del campo”, por ser también mujeres nobles y distinguidas.

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