El engranaje laboral de nuestra sociedad requiere de ciudadanos probos, rectos, disciplinados y respetuosos de las leyes y el orden., pero los sistemas educativos y los procesos de reclutamiento solo visualizan habilidades técnicas y muy poco los aspectos relativos a la educación cívica, la ética y lo moral.
La empresa pública y privada para contratar lo que más pide es; apariencia, conocimientos y destrezas, y no entra en juego el valor de las conductas, sino veamos lo siguiente: Piden jóvenes o adultos de ambos sexos (extiéndase, varones y mujeres). Definen rangos de edad entre tantos y tantos años -lo que limita a los que se salen de estos- y no se sabe si es por lo del rendimiento o porque los que no están allí comprendidos son de complicado manejo.
Solicitan una buena apariencia –aspecto exterior, es decir cosa que parece y no es- si es para valorar el vestir, es difícil para alguien sin trabajo costearse ropa que dé caché o buena apariencia, claro está que cabe el gusto en un vestuario humilde y el aseo o la higiene a la vista.
De buena presencia -talla, figura, disposición del cuerpo, serenidad o tranquilidad- si esto es para ser agradable al público, pobre de nosotros los feos, los de triste figura o los de carácter hiperactivo. Una buena presencia física natural, se logra con una alimentación balanceada o con ejercicios –en muchos es artificial, por las dietas controladas por especialistas o por asistir a gimnasios- pero otros que no podemos pagar esas opciones por los nulos o los escasos ingresos, no logramos ser estéticos que digamos, y si nuestra alimentación de cuando niños no fue la adecuada, peor para llegar a cumplir este requisito.
En lo profesional, a veces piden Universitarios con Postgrado, Maestría o Doctorado, estos títulos, casi siempre solo para demostrar que la empresa o institución presenta un buen perfil gerencial y con recurso humano de alto nivel, aunque las tareas a cumplir no se relacionan a la profesión.
Si piden recomendaciones, hay que estar seguros de que ésta sea de la persona adecuada. Si es de tipo político –aunque nunca aparece en los anuncios como requisito- debe acertarse en llevar una del partido y más aun, de la corriente política a la cual sí le dará tramite el receptor, porque al final y casi siempre, es el requisito determinante.
Como vemos, es difícil cumplir en un 100% los requisitos, y si se han dado aciertos totales ha sido porque estos se definieron por y para alguien en particular, y la publicación se hizo solo para cumplir el trámite establecido por la empresa o institución contratante.
Un requisito que sí satisface a cualquiera, es cuando se proponen evaluaciones escritas, y aunque estas puedan ser manipuladas, siempre queda la satisfacción de haber competido y perdido en buena lid.
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