El temporal del mes de marzo de éste año –fuertes vientos, lluvias y bajas temperaturas- que se dio en la capital de la República en una época considerada como de puro verano, nos debe preocupar porque son los avisos de la naturaleza a lo que se nos avecina para la verdadera temporada del invierno.
Esos días nos permitieron ver en la ciudad un movimiento solo visto en las temporadas navideñas, ciudadanos bien abrigados, ambientes festivos en los centros comerciales por el buen clima (para los capitalinos), personas paseando o comprando en tiendas –las que salen cuando hace frío y no cuando hace calor-, aglomeraciones en los locales que venden las aromáticas y calientes bebidas que se han popularizado porque dan caché aristocrático a quien las consume o porque simplemente, al estar de moda hay que consumir. En fin un movimiento agradable a la vista y de alto recordatorio de las temporadas decembrinas, sentí como si la naturaleza nos hubiese trasladado los tiempos y las festividades de fin de año a estos días finales del mes de marzo.
Como se vio, estamos viviendo cambios que solo se pueden dar en estas latitudes, por un lado combinamos fechas y celebraciones, sumando al asueto de abril los feriados de octubre y por otro estamos recibiendo climas de fin de año a principios de este. Claro está lo primero por decisiones humanas y lo segundo por efectos de lo impredecible de la naturaleza en estos últimos años.
Algo queda claro, si nosotros podemos intercambiar nuestros programas de vida y costumbres y las calendarizaciones; la naturaleza nos demuestra que ella puede cambiarnos el tiempo –clima y sus efectos sobre nuestras costumbres- y la misma calendarización de las estaciones del año. Y esto, debe hacernos reflexionar, por lo que se viene en cuestión de temporales para la pasad Seeeeemana Saaaanta –escrito así por lo del alargue- y preguntarnos: ¿Cómo estará el clima esa semana? ¿Se darán las condiciones para hacer turismo interno? ¿Será acertado salir de viaje? ¿Nos podemos confiar de los pronósticos para esos días mayores?. Bueno, como vemos hay situaciones que están fuera de nuestro entender y no están al alcance de nadie terrenal, pero no es malo considerar las previsiones que el caso y la reflexión ameritan, para evitar más gastos para esos días y no sentirnos frustrados por lo que es la decisión de quien rige el tiempo y los tiempos.
Si vemos que en esos días se presentan fuertes cambios climáticos y un alto tráfico por eso de los veraneantes, seamos precavidos, no nos complicaremos a nosotros mismos, ni al Gobierno por eso de las medicinas y la curación. Lo sucedido, ¿Será solo una casualidad o un aviso sobrenatural?, todo es cuestión de creencias, pero lo cierto es que no deberíamos arriesgar los recursos, la salud y el bienestar, ni nuestro ni el ajeno. ■
No hay comentarios:
Publicar un comentario