Si el quehacer diario de un empleado –trabajador o no trabajador- se rige por lo establecido en un Contrato o un Acuerdo, en el cual se especifican claramente; los derechos y deberes, las responsabilidades, las obligaciones y los beneficios que tendrán las partes, no deberíamos llegar a extremos en los cuales por el incumplimiento de lo acordado lleguemos a conocer de reclamos, que solo demuestren desconocimiento, terquedad o violaciones a lo pactado, por parte de los mismos suscriptores de la interrelación empleado-patrono.
Como es posible que en todo tiempo y principalmente el 1º. De mayo, se escuche el desaliento y el reclamo generalizado de los trabajadores porque en el país y de parte de los patronos –públicos o privados- reciban el incumplimiento o la violación a sus contratos individuales o colectivos, que no existan ambientes laborales abiertos al dialogo, a la discusión o a la negociación seria, sincera, sin trabas, excusas o justificaciones no convincentes. Como es posible que año tras año -al escuchar los acalorados y a veces irrespetuosos discursos- tengamos que llegar a la conclusión que en el país no existen negociadores (ni en la patronal, ni entre los trabajadores) respetuosos y con liderazgo para convencer a sus seguidores y a la ciudadanía que han superado sus desacuerdos y que con ellos además demuestren que no han logrado nada en ese año de su gestión.
La sociedad espera que surjan nuevos, y comprometidos dirigentes, pero los espacios para ellos no existen, están y seguirán siendo ocupados por los mismos, y estos con sus discursos nos demuestran que no han logrado cumplirle a los trabajadores, a veces sí han comprometido a sus representados cuando han participado en las consultas y han aprobado con su silencio o con su actitud de indiferencia algunas iniciativas gubernamentales o patronales que son lesivas para los trabajadores y para la población en general. Es en esos momentos en que se necesita escuchar la voz de los dirigentes y no hasta el 1º. De mayo, fecha y conmemoración que aprovechan para públicamente decir “no hemos pasado de moda”, y que no se diga que “últimamente han comprometido sus ideas o sus principios”.
Para que el patrono y el trabajador algún día estén satisfechos y den muestra de conciliación, será cuando ambas partes sean representadas por personas respetuosas de las leyes, consientes que deben cumplir con el contenido de los contratos que han convenido o que se sientan obligadas a cumplir con el bien de la nación. Si el patrono y el trabajador respetasen y cumpliesen con lo pactado no escucharíamos reclamos populares ni se ventilarían los problemas laborales en los medios de comunicación. Ojala algún año, el 1º. De mayo se celebre sin tener justificaciones para sacar la caja de lustre (en Honduras, insultar o despotricar) ■
No hay comentarios:
Publicar un comentario