martes, 7 de diciembre de 2010

LA POLITICA EN EL FUTBOL


El fútbol y la política son dos actividades de opinión y discusión diaria. Si estos temas no se abordan –a veces apasionadamente- en una plática entre amigos o entre adversarios en los lugares de trabajo o de ocio, pareciera que allí no hay calor social ni ambiente nacional. Pero, por qué será que en ambas actividades -aunque parezcan distintas en sus propósitos y sus beneficios- siempre que se planifican o se abordan como tema nacional no se pueden separar algunos aspectos. Sino veamos, ¿Por qué será? Que los políticos se meten en el fútbol. Que los futbolistas han metido  a ese deporte la publicidad política. Que al pueblo le meten la imagen de los políticos en cada transmisión de un partido de fútbol. Que para las concentraciones políticas de pueblo se programan partidos de fútbol. Que a los políticos les gusta regalar uniformes de fútbol (no siempre con dinero propio). O que las municipalidades patrocinan partidos de fútbol.
Bueno, muchos verán eso como normal y lo aceptaran como algo de nuestras costumbres, pero otros –que queremos buenos resultados, por separado, en política y en fútbol- pensamos que ya es tiempo que analicemos los efectos negativos que esas “costumbres” tienen sobre el dinero del pueblo.
En fútbol, ya es tiempo que dejemos de pensar en algunos buenos resultados del pasado, que machaquemos sobre los fracasos del presente y que soñemos que en el futuro seremos mejores en ese deporte. En esos tres momentos; las actitudes, las aptitudes, las condiciones, los jugadores y las autoridades no son ni serán las mismas. En el fútbol se gana con representantes patriotas en pensamiento y acción. Recordemos que internacionalmente, es al nombre del país (HONDURAS) a quien se le adjudica la perdida, el empate o el gane de su selección y no a los personajes que participan en ella.
En política, nos acomodan los hechos y los resultados del fútbol, y según la situación o el ánimo del pueblo, nos recetan un trancazo tributario o nos animan con nuevos sueños, después de haber fracasado en alguna competencia nos motivan a creer que la próxima participación será mejor. Despoliticemos la selección y hagamos coinversiónόn con verdaderos empresarios del fútbol, con aquellos que sí saben que es invertir dinero propio en equipos de fútbol. ¿Si el dinero con que se dirige la selección saliese de la bolsa de quienes actualmente la conducen, la dirigirían como lo hacen ahora?
Cada cuatro años se preparan elecciones (política) y selecciones (fútbol) y siempre esperamos tener un nuevo y ganador equipo, pero en ambas actividades nos ha estado yendo muy mal. Por lo tanto, tratemos de gastar la mitad coinvirtiendo con empresarios privados, paremos el patrocinio político de partidos de fútbol con los recursos del pueblo y alejemos la política del fútbol. ■

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