Por allí andan diciendo que se podrían enviar hondureños a trabajar a Irak y a Canadá, de ser cierto y si lo vemos positivamente, diríamos que en Honduras sí tenemos cantidad de mano de obra dispuesta a aventurarse, pero para la selección de quienes son los que califican, los que reúnen los requisitos para los oficios u ocupaciones que se requieren, las autoridades se verán en aprietos.
Para empezar, la mano de obra disponible es la que está desempleada y hay que preguntarnos ¿Por qué lo está? No siempre los desocupados, lo están por falta de empleo en el país, sino porque a veces no reúnen la calidad que demandan los empleadores, porque han sido despedidos por razones de bajo rendimiento, porque no han limpiado su hoja de antecedentes penales, o por sus cuestionadas actitudes que asumen ante las exigencias de sus patronos.
El clasificar adecuadamente a quienes se ofrecen para viajar a esa odisea, es y será un aspecto determinante para poder avalar -como país- a quienes proponemos para viajar e insertarse en esa oportunidad laboral. Se deberá actuar minuciosamente en la revisión de los antecedentes penales y laborales de los interesados y con alta rigurosidad en la selección final de quienes puedan ser favorecidos. Las condiciones y términos de los contratos son otro tema de previo análisis y negociación por parte de las autoridades gubernamentales, porque ya fuera del país el cumplimiento de las obligaciones convenidas puede ser objeto de modificaciones ya en la práctica o de efecto negativo para las expectativas que tendrían quienes logren viajar.
Antes de salir de nuestra patria, los que sean favorecidos deben ser capacitados técnica y culturalmente, y ya en el lugar de labores deben ser acompañados por profesionales que les ayuden a adaptarse a estar lejos de su país, sus familias y sus costumbres, y sobre todo en asesoría laboral para que sus comportamientos se pongan a tono con la realidad de ver el esfuerzo que se requiere para obtener ingreso en moneadas de alto valor.
Si vamos a exportar trabajadores hondureños –a Irak a Canadá o a cualquier otro país que pudiese estar interesado en nuestra barata mano de obra- por nuestro prestigio patriótico, enviemos calidad y no cantidad, porque de la actitud que asuma cada uno de los elegidos ante esa oportunidad, se tendrán resultados económicos para el país y para los hogares que se sacrificaran distanciándose de los familiares que viajarían. Quienes crean que la cosa de trabajar fuera de Honduras es fácil y que se puede renegar a los exigentes tratos de los jefes extranjeros que lo piensen desde ya, porque los rendimientos esperados de los trabajadores en otros países sí tienen una relación directa con el pago efectuado. Si no rinden ni se comportan bien, pueden ser devueltos y eso sí sería penoso. ■
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