martes, 7 de diciembre de 2010

UN NUEVO AMANECER EN LA UNAH


Aunque el titulo de este artículo proponga esperanzas sobre una Nueva UNAH, el enfoque en esta ocasión, es para llevar al conocimiento público y a la mente de los alumnos una reflexión sobre esos amaneceres que les toca ver a aquellos que desde un día antes hacen fila para matricularse. Siempre me pregunto, ¿Cuántas veces más les seguirá tocando a los pobres alumnos -y con más razón, a los alumnos pobres- ver salir el sol estando parados en las ventanillas de matricula?. Y cuando digo, alumnos pobres, me refiero a aquellos que no pueden pagarle a quienes cobran por matricular (hasta cien lempiras por materia) porque existen otros, y parece que muchos, que sí pueden librarse de esas desveladas porque tienen capacidad para pagar.
Mis respetos y admiración para aquellos alumnos que trasnochan para matricularse y más para aquellos alumnos –y sus padres- que pudiendo pagar prefieren trasnochar y no contribuir a la corrupción que se genera por pagar a quien les puede matricular cobrándoles. Si por ahí, se dijese que hay personas que matriculan sin cobrar, de igual manera se les debe censurar porque con ello perjudican a los que se desvelan, quitándoles cupos y desconociéndoles su esfuerzo de sacrificio y férrea voluntad por superarse aún en las adversidades. Quienes sufren los atropellos que se dan durante las matriculas y de las imperfecciones de la administración universitaria, dan muestra de templanza y valores éticos, y serán por siempre los únicos que valorarán cuanto les costó estudiar en un ambiente tan adverso a sus posibilidades y peor aun en un sistema que todo se arreglaba de manera incorrecta.
Por el otro lado, si a los que pagan por matricularse se les consultase ¿porqué lo hacen? habrán muchas respuestas pero ninguna sería justificable ni aceptable porque su acción solo genera actos reñidos con la moral, la ética y las buenas costumbres que deben privar en un centro de formación educativa y cultural. Si algunos, siendo alumnos muchas cosas las arreglan de esa forma, imaginemos que no harán cuando ya sean egresados de la Universidad. Lastimosamente ellos han sido, son y seguirán siendo los que más daño le hacen a su propia casa de estudios, y si ya en ellos -pagar por matricularse o por otras cosas para avanzar o salir graduado- es una costumbre arraigada que no pueden superar, serán los primeros y más grandes obstáculos que enfrentarían quienes quieran mejorar, la tan deteriorada imagen que hoy en día tiene la UNAH.
Si el periodo de matricula es sacrificado y penoso, con mucha razón puede ser el momento más propicio he indicado para analizar lo que pasa en esa institución. Esperamos como padres, que nuestros hijos próximamente no vuelvan a ver otro amanecer de ese tipo, sino uno verdadero en términos de una NUEVA UNAH. ■

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