martes, 7 de diciembre de 2010

FINANCIAMIENTO AGROPECUARIO Y CONDONACIONES

Las actividades agropecuarias de nuestros productores rurales han sido y serán por siempre actividades que se ejecutan con altos riesgos en  la inversión. En las ciudades demandamos, digo exigimos, que estos productores trabajen arduamente para así suplir la necesidad de alimentos –granos básicos, lácteos, hortalizas- en nuestras mesas, no las mesas agrícolas –instancia de reunión creadas por el Gobierno para superficialmente discutir temas agropecuarios- sino nuestras mesas de comensales, desconociendo las situaciones reales y difíciles que estos afrontan para producir.
Los productores buscan financiamiento en la banca privada o estatal, en los proyectos u organizaciones que fomentan de desarrollo rural y a veces en personas particulares que se dedican a comerciar el financiamiento. Entre unas u otras, las condiciones y requisitos para obtener préstamos son variables, pero lo que no difiere es que el productor siempre es el que corre el mayor riesgo al utilizar los recursos de capital, insumos o mano de obra que logra adquirir para producir.
Si el resultado en sus actividades es positivo -por las bondades de la naturaleza, sus acertadas decisiones y la situación de mercado, entre otras- el productor recupera su inversión y honra sus deudas. Si por el contrario, la situación no fue la esperada (a veces con suerte logra obtener productos para su propio consumo) no podrá hacer frente a los compromisos financieros que adquirió y podría quedar como un mal productor y como un sujeto de alto riesgo para invertir con él.
Al concluir los ciclos de las actividades productivas, principalmente las agrícolas -por ser la mayoría de corto plazo- se llega a conocer y agrupar los dos prototipos de productores que existen: Los confiables y responsables, quienes sí pagan o que buscan el acondicionamiento de sus deudas para cumplir sus compromisos si les fue mal. Y los otros, los no confiables e irresponsables, los que no pagan, a los cuales no les preocupa quedar mal y que a veces no es la primera vez que reportan perdidas (no siempre ciertas)
El origen de los recursos y la formalidad de los compromisos, es determinante para que los productores actúen de la una o de la otra forma y que estén en uno de los prototipos aquí establecidos. Para con los bancos privados y con los particulares, los que no pueden o no les gusta pagar, casi siempre acomodan sus deudas, para evitar perder sus garantías, si es que las han depositado. Para con los bancos de gobierno o con los proyectos de desarrollo rural, no se preocupan y piden la famosa CONDONACION de sus deudas.
Pero, qué pasa con los productores que sí pagan y que tienen vecinos que no lo hacen y piden condonaciones. Bueno, a ellos los que les financian no les reconocen de ninguna forma ese merito y al final el productor que es buen pagador se arruina porque vio que él pagó y otros no, y en una próxima oportunidad no paga, por capricho o para ver si él también puede beneficiarse con eso de la CONDONACION. No arruinemos a nuestros productores, supervisemos el crédito y con criterio profesional justifiquemos el acondicionamiento de las deudas por perdidas comprobadas No hagamos rico o poderoso a nadie con las condonaciones del dinero público.■

No hay comentarios:

Publicar un comentario